martes, 17 de enero de 2017

Mensaje a la Nación

Llevo muchísimos años recorriendo Venezuela y siempre me han hecho las mismas preguntas recurrentemente: ¿Cuál es la diferencia de lo que usted está diciendo, de convocar a una Constituyente, con la promesa que siempre hacen los partidos políticos de arreglar al país? ¿Por qué tenemos que hacer una Constituyente, es que eso acaso va a solucionar nuestros problemas?

Y mi respuesta es invariablemente la misma: La diferencia del discurso político tradicional con la propuesta que ahora le hacemos al país, es que nada hacemos con cambiar a un gobierno si dejamos las mismas estructuras institucionales que han sido la causa fundamental del desastre sin límites al que nos han llevado a todos los venezolanos. Una simple comparación para que todos comprendan: Venezuela es un barco que hace aguas por todos lados en el medio del mar, producto de innumerables errores de todos –los de antes y los de ahora-, y en lugar de ponernos todos de acuerdo para sacar el agua y llevar entre todos el barco a un puerto seguro para hacerle reparaciones mayores, los oficiales que lo dirigen se están matando entre sí para determinar quién será el capitán. Y yo me pregunto ¿de qué sirve ser el capitán de un barco que se va a  hundir, que no llegará a ningún puerto? ¿No sería mejor llevar entre todos a reparar el barco y luego, una vez reparado, decidir quién será el capitán? Esa reparación mayor se llama Asamblea Nacional Constituyente Originaria. Y se llama Originaria o sea una  rebeldía ciudadana, porque todos los que estamos montados en ese barco que se llama Venezuela, somos responsables de llevarlo a un puerto seguro porque en nosotros reside la Soberanía Nacional, que la Constitución nos determina en el artículo 347.

Los ciudadanos que se reunieron en 1811 y nos dieron nuestra primera Constitución decidieron la forma Federal del Estado para nuestro país. Fueron civiles y pueblo como todos nosotros. Desde nuestra fundación el carácter Federal del Estado de nuestras constituciones no ha sido puesto en la práctica nunca por ninguno de los gobiernos desde la Guerra de Independencia, imponiéndose un férreo centralismo que se ha consolidado en todos los gobiernos, y en especial este ultimo que comenzó hace 18 años, han controlado en desmedro de las regiones, los ingresos de todos los venezolanos, en contraposición al mandato descentralizado establecido en todas nuestras constituciones, provocando pobreza, desigualdad social, y una corrupción mas allá de todo limite concebible, es por lo que ahora le estamos planteando a los venezolanos la refundación de la República y la lucha por una segunda Independencia de Venezuela, basado en darle a todas las regiones del país, competencias constitucionales amplias e integrales en materia política, judicial, electoral, tributaria y educativa, con el fin de hacer llegar el Poder a los ciudadanos y sean estos los protagonistas de su propio desarrollo, Eso lo hemos llamado la Rebelión de las Regiones, y es lo que nos diferencia y distingue de cualquier otra propuesta política antes hecha al Pueblo de Venezuela.

No enumeraré todas las fallas estructurales a las que ha llegado ese barco que se hunde porque todos los venezolanos las conocen y las padecen en carne propia, en los mercados, en los hospitales, en las farmacias, en las calles y en los cementerios despidiendo a sus seres queridos producto de la delincuencia desatada. Ustedes están aquí para oír que es lo que planteamos para resolverlo. La profundidad de la crisis institucional provocada por la gravísima situación por la que atraviesan los venezolanos imponen un replanteamiento de todo el sistema de gobierno tal y como lo conocemos ahora, y que supone la discusión de cómo administrar el poder y los ingresos con el objetivo de llevar el desarrollo y el crecimiento económico a los más recónditos lugares de nuestra geografía nacional. Esa discusión, llevada a sus últimas, consecuencias resolverá la crisis política presente y nos llevara de nuevo al camino democrático.

Venezuela, producto de de una cadena interminable de errores históricos, nos presenta ahora un derrumbe institucional insostenible, al punto que nos encontramos en este momento con un país sin rumbo y sin Presidente, al ser este destituido por abandono del poder; y ahora también sin Asamblea Nacional al ser esta ignorada por un Tribunal Supremo de Justicia y un Presidente, ambos al margen de la ley. La Asamblea Nacional, ha sido inhabilitada por desacato, según sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que se reservó inconstitucionalmente la facultad legislativa de la presentación de la Memoria y Cuenta anual del Presidente. La Asamblea Nacional no acata la inhabilitación producida por el TSJ por inconstitucional y no ser de su competencia, y  estar integrada por varios magistrados que no cumplen los requisitos exigidos, lo que anula sus decisiones, configurándose una situación  grave de  vacío de poder,  y un dramático cuadro de anomia institucional nunca vista. Es la hora de llamar al Constituyente. ES EL MOMENTO CONSTITUYENTE.

Pero los venezolanos nos preguntamos quien ha abandonado a quien. ¡Aquí los abandonados hemos sido históricamente todos los venezolanos. Desde hace décadas Venezuela espera de sus gobernantes una mejor calidad de vida, y desde hace mucho más de 18 años el deterioro de nuestra población se ha ido agravando, aun en el medio de la mayor bonanza petrolera jamás vista en el mundo, y como consecuencia de tal grado de abandono, padecemos ahora la peor de las plagas económicas, la hiperinflación. Chávez lo que hizo fue profundizar y agravar en modo superlativo todos los males del país y por los que intentó dar un Golpe de Estado en 1992. Ahora a los venezolanos solo nos queda la Constitución y las fuerzas creadoras del Pueblo Soberano. Es la hora de llamar al Constituyente.

Venezolanos, ante esta dramática e injusta situación y ante el impedimento oficial y consecuente fracaso en la aplicación de iniciativas constitucionales para solventar la crisis, la Alianza Nacional Constituyente, movimiento de movimientos, constituida como red nacional de organizaciones políticas y de la Sociedad Civil,  líderes y ciudadanos todos,  anunciamos hoy ante el país y la Comunidad Internacional, nuestra firme y categórica decisión de acudir a los poderes creadores y libertarios de  los venezolanos, para profundizar el propósito de convocar por Iniciativa Popular a un Proceso Constituyente Originario que nos permita en autentico y verdadero dialogo, discutir en torno a la mesa constituyente, el país que queremos y  superar el desastre que amenaza seriamente la gloriosa existencia de la República; ante la cual estamos todos convocados y obligados a agotar nuestro mayor esfuerzo por el restablecimiento de la unidad nacional, la justicia, la paz social y política, la libertad, la democracia, el progreso y el bienestar general de nuestra población. Esfuerzo que ha de iniciarse con un auténtico proceso de Reconciliación Nacional que supere el enfrentamiento que amenaza con una indeseable y trágica confrontación violenta y nos permita mediante un gran pacto social y político, la transformación del Estado y la refundación nacional. 

Queremos y anhelamos vivir en un país distinto, independiente,  auténticamente federal y descentralizado, libre, solidario, justo, participativo, desarrollado  y democrático. Estamos dispuestos  a luchar porque el destino de Venezuela este íntimamente ligado a un nuevo Proyecto de País que garantice el cambio radical y profundo al que aspiramos con un  desarrollo social e integral sostenible, para comenzar a transitar por el camino de la paz y la libertad, con reconciliación en justicia.

Nos han preguntado una y otra vez como podemos convocar a una Constituyente sin la participación de los Poderes Constituidos, como el CNE o el TSJ, quienes en esta situación de vacío institucional se han erigido en poderes por encima del Poder Originario de los venezolanos. Luego de años de profundo análisis y consulta a los más destacados constitucionalistas del país, presentamos a los venezolanos una solución constitucional, pacífica y electoral, por la vía de la iniciativa popular establecida en nuestra Constitución en el Artículo 348, contenida en una propuesta denominada “Bases Constituyentes – Propuesta de los Ciudadanos para la Reconciliación y el Cambio”. Esta Propuesta que hemos ido discutiendo y actualizando permanentemente, contiene el desarrollo justificado de la Iniciativa Popular.

Esta  discusión interdisciplinaria sobre la activación del poder originario, se concreta entregándoles a los representantes de ese mismo Pueblo la responsabilidad de conducir el proceso constituyente, siguiendo las reglas que el mismo Pueblo se de. La propuesta describe todo el proceso hasta la elección, incluyendo las Bases Comiciales, de los venezolanos que tendrán la responsabilidad de conducir a la Asamblea Nacional Constituyente. La historia reciente de aprobación de las Bases Constituyentes por parte del mismo Pueblo Soberano que da su aprobación al proceso Constituyente Originario nos la dio la experiencia de 1999 cuando el Pueblo Soberano le otorgó a Hugo Chávez la autorización para escribir las Bases del proceso Constituyente de 1999, a través de un Referendo Consultivo porque la convocatoria no estaba en la Constitución de 1961. Ahora esta previsión se encuentra en el Artículo 347 de nuestra Carta Magna. En esta ocasión será el mismo Soberano, quien con su firma apruebe las Bases que se propongan sin la intervención de ningún Poder Constituido.

Todas las entidades supraconstitucionales establecidas en el documento de Bases Constituyentes y que nacen luego de alcanzar el mínimo constitucional del 15% de firmantes, tienen legitimidad porque así lo autorizan y aprueban los 3 millones o más de ciudadanos, de acuerdo al actual padrón electoral, cuando firmen y pongan su huella en la Planilla de Recolección de Firmas ya diseñada. Su legitimidad ES INCUESTIONABLE COMO PODER ORIGINARIO por encima de los Poderes Constituidos. Es por eso que las Bases Constituyentes y la Planilla de Recolección de Firmas son uno solo, ya que con la firma se está dando la aprobación a las Bases Constituyentes que regirán todo el proceso, que de acuerdo a lo actualmente establecido no deberá sobrepasar los ciento veinte (120) días luego de reunidas las firmas correspondientes.

Venezolanos, esta  iniciativa propia del Pueblo Soberano Depositario de la Soberanía Nacional y del Poder Constituyente Ooriginario es supraconstitucional, pues nace de su propia naturaleza y como tal no puede ser normada ni codificada por norma o legislación alguna del Poder Constituido. Esto ya fue establecido desde 1999 cuando sin estar establecida la convocatoria al Poder Originario en la Constitución de 1961, la Corte Suprema de Justicia de ese entonces autorizó la consulta al Pueblo para su convocatoria. En este momento es Constitucional y derecho de todos los venezolanos.  

A los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas institucionales: Ustedes son los garantes del Poder Constituyente Originario. Representan una Institución, que inequívocamente hereda un glorioso legado libertario. Nuestro ejército traspasó las fronteras de Venezuela en heroicas gestas emancipadoras para liberar e independizar a otros pueblos hermanos del yugo opresor y denigrante esclavitud, no salió para oprimir, conquistar o dominar; talante que le honra como quizá  ningún otro ejército en el mundo lo puede enarbolar y distinguir.  Por ello emana su existencia, razón y misión, del pueblo soberano, en quien reside intransferiblemente la soberanía nacional,  por lo que está establecido que “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación… En el cumplimiento de sus funciones esta al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”  (Art. 328 Constitucional).

En estos difíciles momentos en que el pueblo soberano, se activa, en ejercicio legítimo, para convocar por iniciativa popular a una Asamblea Constituyente de carácter Originario, como fuente de las leyes, para darse un nuevo Pacto Social, entre gobernantes y gobernados, garante de un futuro próspero y  moderno, que satisfaga sus necesidades y legítimas aspiraciones, en el marco de un nuevo Proyecto de País,  es muy pertinente y necesario que la Institución Armada  conozca de nuestra motivación y propósito constituyente, por cuanto se trata de buscar correctivos democráticos, eficaces y constitucionales  a un país que clama salir de la crisis que lo agobia y amenaza, por lo que  inferimos y aseveramos, que siendo el pueblo soberano el convocante,  a quien se debe y acata la Fuerza Armada Nacional, debe contar  con  su firme, absoluto e institucional respaldo   y   garantizada la protección a esta iniciativa inscrita en el ordenamiento legal y constitucional vigente, que por su naturaleza es la solución pacífica, auténticamente democrática, electoral, participativa, incluyente,  propiciadora del reencuentro y reconciliación entre los venezolanos, citemos hoy a mi paisano tachirense LEONARDO RUIZ PINEDA quien decía: “...la vehemencia de las luchas políticas nacionales ha sido aprovechada arteramente por falsos voceros públicos para envenenar la opinión venezolana”. “Yo no me acobardaré, es necesario que ellos comprendan que a nosotros nos mueve el valor espiritual que sólo las causas justas imprimen al hombre de bien”. “Creo que ya es tiempo de dar término a las persecuciones entre hermanos, porque pienso que en el suelo de la patria, bajo nuestro cielo, cabemos sin estorbarnos, todos los venezolanos”. “Institucionalizar la democracia es la obra por hacer”.
                                                                                 
VENEZOLANOS esta iniciativa que nos permite a todos con plenos derechos y garantías, prodigarnos el destino y futuro de nuestra nación, donde impere la  libertad, la justicia, la seguridad, la igualdad y equidad, la solidaridad, la salud, educación, vivienda y  trabajo, el respeto a la propiedad privada, la libre expresión, el progreso y desarrollo en su conjunto de la nación.

 Como corolario: citemos  a nuestro Libertador Simón Bolívar en Carta dirigida a Santander,  Octubre de 1826:

 “En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Ud. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será imperioso a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.”

A todos los venezolanos. Es posible convocar al Constituyente para resolver la crisis, si todos con fe en nuestras propias capacidades y disposición patriótica, ejercemos la Soberanía de Venezuela, que en nosotros reside, y como depositarios del Poder Originario,  nos sobreponemos como una sola voluntad, convocando a una Asamblea Constituyente de carácter Originaria por iniciativa Popular, en acatamiento a los artículos 2, 3, 5, 7, 19, 25, 70, 328, 333, 347, 348, 349 y 350 constitucionales y  darnos un nuevo Pacto Social que garantice el ejercicio libre y soberano de la ciudadanía para nosotros y las nuevas generaciones.

Ha llegado el momento preciso para “El Cambio”.

¡Estamos en tiempos de activación del poder Originario

Con la Constituyente cambiamos todo.


Por la Alianza Nacional Contituyente
Enrique Colmenares Finol
Coordinador Nacional

Caracas, 17 de Enero de 2017

jueves, 10 de noviembre de 2016

Carta de la ANC a Mons. Claudio María Celli, enviado Papal para el Diálogo - 04-11-2016



Caracas, 4 de Noviembre 2016

Su Eminencia
Monseñor
Claudio María Celli
Enviado Papal para el Dialogo en Venezuela
Presente.-

Estimado Monseñor Celli,

Reciba Usted un cordial saludo de parte de la Alianza Nacional Constituyente en la oportunidad de expresarle por su intermedio a la Santa Iglesia Católica nuestro júbilo y satisfacción por el interés de Su Santidad el Papa Francisco de abordar, a través de Usted y Monseñor Emil Paul Tscherrig, Nuncio Apostólico en la República Argentina, como enviados especiales para participar en las discusiones entre el gobierno y la oposición, la grave situación por la que atraviesa nuestro pueblo.

La Alianza Nacional Constituyente es una red nacional de organizaciones de la sociedad civil y líderes ciudadanos independientes,  que actuando organizadamente como depositarios del poder constituyente originario, buscamos una Venezuela mejor  donde impere la Dignidad, la Justicia y la libertad. En este sentido, nos hemos permitido dirigirle una carta a Su Santidad el Papa Francisco, cuyo contenido hacemos de su conocimiento en copia anexa a la presente carta, nuestra visión del problema y el aporte que deseamos realizar, en la aspiración de que nuestra propuesta allí contenida sea tomada en consideración en las discusiones que actualmente se celebran en la Mesa de Diálogo entre el gobierno nacional y la oposición venezolana.

Como bien indica la comunicación al Su Santidad Francisco, nuestro grupo tiene más de una década trabajando en una solución a los problemas estructurales del país, y humildemente creemos que pudiera ser un aporte muy importante para que en Venezuela retornen la paz y la reconciliación entre los venezolanos.

Esperamos poder sostener una entrevista con ustedes como enviados especiales de Su Santidad, quienes desde nuestro conocimiento, están mediando en el Dialogo que en la actualidad está discurriendo en el país.

Agradecemos infinitamente su atención para que esta reunión pueda cristalizarse a la brevedad posible, rogándole una bendición para nuestro pueblo.

Con nuestros mejores deseos,

Ing. Enrique Colmenares Finol​​
Coordinador Nacional de la Alianza Nacional Constituyente

Anexo: Lo indicado

Carta de la ANC al Papa Francisco - 31-10-2016

Caracas, 31 de Octubre 2016

Su Santidad
Papa Francisco
Ciudad del Vaticano.
Presente.-

Santo Padre,  permítame expresarle respetuosamente, a nombre de la Alianza Nacional Constituyente, nuestro júbilo y satisfacción por el interés que ha manifestado Su Santidad en los graves problemas por los que atravesamos los venezolanos, reflejado en la designación de Monseñor Emil Paul Tscherrig, Nuncio Apostólico en la República Argentina, como su enviado especial en Venezuela para ser partícipe en las discusiones del posible dialogo entre la oposición venezolana y el gobierno nacional.

En este sentido, venezolanos integrantes de una organización de la sociedad civil, la Alianza Nacional Constituyente, desea hacer de su conocimiento la posición que en este momento sostenemos en relación al mencionado dialogo gobierno-oposición a los efectos que Su Santidad y su enviado especial Mons. Tscherrig, posean todos los elementos de juicio, y en especial aquellos que atañen a algunas realidades políticas que jugarán un papel determinante en la Venezuela de los próximos años.

La Alianza Nacional Constituyente considera que ante esta profunda y grave crisis que nos afecta a todos y pone en alto riesgo la existencia  de la República, se impone efectivamente un dialogo franco y democrático, pero no un acuerdo entre cúpulas o minorías, responsables de que en reiteradas oportunidades en estos últimos 18 años no han sabido interpretar cabalmente las históricas y masivas manifestaciones de voluntad de cambio de los venezolanos y hayan permitido,  llevar a Venezuela a la caótica situación actual.

Desde nuestra perspectiva, el dialogo que se anuncia no resolverá el perentorio deseo de cambio que reclama nuestro pueblo; se traducirá, solo en un acuerdo de corte electoral para diferir hacia mediados del año 2017, los procesos electorales pendientes en nuestro calendario constitucional y, en consecuencia, no atenderá las expectativas de cambio del régimen que ha secuestrado los derechos constitucionales de los venezolanos.

Ese dialogo autentico y de solución a la crisis que nos avasalla, consideramos, Su Santidad, debe darse acudiendo a la fuente de las leyes que no es otra que el Pueblo Soberano a quien por deber y por derecho como depositarios de la soberanía y del poder originario, de acuerdo a los artículos 5, 7, 70, 347, 348, 349 y 350 constitucionales, le corresponde darse un nuevo país, un nuevo ordenamiento jurídico y una nueva constitución; dialogo que nos convoca a todos desarrollarlo en torno a la mesa de un proceso constituyente originario, que permita traer al presente el futuro que aspiramos para nuestra Venezuela, convocado por iniciativa popular, como lo establece los  Artículos 347 y 348 constitucionales.

No es la primera vez que reiteramos conocer de la preocupación de Su Santidad por la pobreza que sufren nuestros pueblos y las razones que la provocan, en especial aquellas fundamentadas en motivaciones políticas e ideológicas.  Ello nos impulsa a buscar su guía y orientación para encontrarle salidas pacificas a una situación que a todas luces pensamos se acerca aceleradamente a la violencia.

Años de un discurso de odio en nuestro país han dado sus frutos al punto que hoy nuestra sociedad está profundamente dividida. Nunca antes en nuestra historia como pueblo, familias y hermanos se odiaron por razones políticas. No queremos eso para nuestros hijos y las generaciones futuras. Dios en Su infinita sabiduría nos concedió un Santo Padre que conoce profundamente por su apostolado las vicisitudes de la pobreza latinoamericana y las complejidades de su origen, así como la naturaleza propia de nuestros pueblos. Es por eso que recurrimos hoy en nuestra coyuntura a Su palabra orientadora.

Su Santidad, luego de años de estudio y consulta en todo el país hemos presentado  una propuesta ciudadana titulada, “Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente”, para el cambio de las estructuras políticas y administrativas de Venezuela con el objetivo de a) lograr el reencuentro y reconciliación entre los venezolanos, y b) ejecutar el reordenamiento jurídico necesario para redistribuir constitucionalmente el poder político, legislativo, judicial, educativo, económico, entre todas las regiones de Venezuela con el objetivo general de re institucionalizar al país y lograr la estabilidad política y la paz social.

Para el logro de ese objetivo nosotros, desde la Alianza Nacional Constituyente conformada como una red nacional de organizaciones de la sociedad civil y líderes ciudadanos independientes,  que actuando organizadamente como depositarios del poder constituyente originario, y buscando una Venezuela mejor  donde impere la Dignidad, la Justicia y la libertad, hemos diseñado un mecanismo constitucional avalado por los mejores expertos y constitucionalistas del país para la convocatoria del Constituyente por iniciativa popular, como lo indica el Artículo 348 de la Constitución vigente.

Aunque factores políticos de la oposición han apostado al mecanismo constitucional del Referendo Revocatorio, el gobierno ha trabado esta iniciativa por la vía judicial, creando en el país una situación de extrema gravedad que amenaza la paz y la convivencia entre los venezolanos.

De manera reiterada hemos señalado públicamente que el problema de Venezuela no se resuelve cambiando un Presidente por otro, sino cambiando el modelo sobre el cual se han construido las relaciones políticas, sociales y económicas entre los venezolanos. Y eso es lo que hay que discutir, reencontrándonos y reconciliándonos, en el seno de una Asamblea Nacional Constituyente electa legítimamente, a través de los mecanismos establecidos por el propio pueblo convocante, con participación paritaria del sector Político y de la Sociedad Civil. A ese diseño es al que nos hemos abocado en los últimos años.

Por las consideraciones anteriores nos permitimos solicitarle una audiencia a Su enviado especial en Venezuela, Monseñor Emil Paul Tscherrig, para  que conozca a profundidad nuestro planteamiento acerca de la iniciativa constituyente como la verdadera y última posibilidad de los venezolanos para resolver pacifica, electoral y democráticamente la crisis política que agobia nuestro país, y darle al mismo tiempo una esperanza de un mejor futuro para las próximas generaciones, en la seguridad que su intervención jugará un papel muy importante para la reunificación y reconciliación de los venezolanos. Demás está decirle, Su Santidad que esa reunión la consideramos de carácter privado de la cual no esperamos sino sus luces.

Conocemos la situación geopolítica que enfrenta la Santa Sede, que la ha obligado  sabiamente intervenir en los procesos de paz en el hermano pueblo de Colombia y en la apertura económica del pueblo cubano, y ahora en el de la crisis de Venezuela. Sin embargo la situación de nuestro país no puede estar condicionada a la resultante de esos procesos en los países hermanos habida cuenta de la urgencia humanitaria por la que atraviesa nuestro país. Hacemos nuestras las palabras del Ex Presidente de Bolivia, Jorge Quiroga, cuando expresa, y citamos: “…no se puede pedirle a Venezuela que pase hambre, que se quede sin medicinas, que tenga inflación más alta que Zimbawe, desabastecimiento peor que el de Sudán, criminalidad más alta que la de Siria, y una tiranía dictatorial a nombre de que fluyan los barriles a Cuba por la apertura y que se cobije a las FARC hasta que se tenga paz. Eso, con todo respeto tiene que entenderse que no es sostenible. El Papa dice que recen por mí, yo rezo por que él actúe por Venezuela. Obama dice si se puede, yo le diría se puede apertura en Cuba, sí, se puede tener paz en Colombia, sí, pero solo con democracia en Venezuela…”. Deseamos que efectivamente Su Santidad nos de la oportunidad de escuchar nuestros planteamientos.

Su Santidad, Usted que ha luchado tanto por la reconciliación de los pueblos, denos una luz para que los venezolanos, creyentes y no creyentes, encontremos un camino para lograr esos objetivos de paz y reconciliación, rogándole su bendición para nuestro pueblo, le deseamos el mayor éxito en la delicada misión que le ha tocado asumir.

Con los mejores deseos a Su Santidad,

Ing. Enrique Colmenares Finol​​
Coordinador Nacional de la Alianza Nacional Constituyente

CC:  Mons. Pietro Parolin / Cardenal Secretario de Estado del Vaticano / Mons. Emil Paul Tscherrig y Mons. Claudio María Celli / Enviados Especiales del Papa Francisco en Venezuela / Mons. Jorge Urosa Sabino, Cardenal y Arzobispo de Caracas / Mons. Baltazar Porras Cardozo, Cardenal y Arzobispo de Mérida / Mons. Diego Padrón, Arzobispo de Cumana y Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela.